La alimentación ecológica engloba uno de los temas que mayor importancia ha ido cobrando a lo largo de los últimos años, por lo que se ha convertido en toda una tendencia actual. Por término general, las frutas y verduras calificadas como “ecológicas” son aquellas que han sido obtenidas a través de métodos respetuosos con el medio ambiente, donde también cobran especial importancia las técnicas para mejorar el suelo, agua o niveles de contaminación, entre otros.
La agricultura ecológica es un concepto global e integral que afecta a todo el proceso productivo. Eso significa que los requisitos obligatorios para que un alimento sea considerado ecológico deben respetarse en todas las etapas del cultivo, incluida la postcosecha (tratamiento, almacenaje y transporte una vez las frutas o verduras han sido recolectadas).
La conservación de los alimentos durante su almacenamiento y transporte tienen que realizarse con productos (conservantes, fungicidas, aditivos, etc.) que cuenten con una certificación ecológica.
Los envases, líneas de confección y otros elementos han de estar construidos con materiales reciclables, que generen la mínima cantidad de residuos y puedan ser higienizados con sistemas no contaminantes.
El tratamiento, conservación y transporte de la fruta y verdura hasta el momento de ser consumida no debería exceder los 10 a 15 días, ya que la vida postcosecha de este tipo de alimentos resulta ser más limitada. Los envíos y transporte de la fruta ecológica deben mantener en todo momento la cadena del frío, para evitar así que el alimento pierda valor nutritivo o su aspecto se deteriore.
