A pesar de que la mayoría de frutas cuentan con su propia capa de cera natural, tras la cosecha esta se va perdiendo, lo que conlleva a un envejecimiento y degradación de las propiedades organolépticas y nutricionales. Para ello, es fundamental realizar un proceso de encerado durante la postcosecha para retrasar lo máximo posible la senescencia y alargar la calidad y vida comercial de las frutas.
En el mercado podemos encontrar diferentes tipos de ceras que se usan para reducir la pérdida de peso y fisiopatías, además mejoran el brillo y aspecto de la fruta.
En la actualidad tenemos dos grandes grupos de productos para esta finalidad:
- Las ceras: Formulados a partir de diferentes familias como carnaúba, polietileno oxidado, cera de abejas, microcristalina, entre otras; las resinas producidas a partir de colofonia y shellac (goma laca) o combinaciones entre las mismas. Todas ellas están autorizadas como aditivos alimentarios de la industria.
- Los recubrimientos comestibles: Formulados a base de polisacáridos y proteínas.
A continuación, un listado de los tipos de ceras y resinas más usadas en postcosecha:
- Cera de abejas: Cera natural de origen animal. Se obtiene de panales de abejas y después de ser blanqueada y refinada puede utilizarse como recubrimiento en postcosecha. Se suele utilizar específicamente en el encerado del tomate.
- Cera de candelilla: Cera natural de origen vegetal que se extrae de varias especies de la familia de las Euforbiáceas.
- Cera de carnaúba: Cera natural de origen vegetal que se obtiene de la exudación de las hojas de la palmera. El color y la calidad depende de la edad de las hojas y del cuidado en su procesamiento. La flexibilidad de la carnaúba se aumenta con la adición del 2% o más de cera de abejas, cera parafínica microcristalina o ácido oleico.
- Cera montana: Cera natural de origen entre vegetal y mineral que se extrae de los lignitos de Sajonia y Turingia. Químicamente se compone de ácido montánico e hidrocarburos no saturados. De todas las ceras es la que más se parece a la que producen los propios cítricos, pero debido a su alto precio no es empleada en grandes cantidades.
- Ceras de polietileno: Es la cera sintética que ha adquirido gran importancia en los últimos años. Las películas obtenidas con estas ceras se caracterizan por su gran dureza y su escasa absorción de suciedad.
- Goma Laca o shellac: Es una resina de origen animal. Se trata del producto segregado por el insecto Tachardia Lacca.
- Colofonia: Es una resina de origen vegetal, obtenida de una palmera.
A la hora de seleccionar la cera más adecuadas según el tipo de cultivo es importante distinguir entre los frutos climatéricos y los no climatéricos. Así podremos acertar con el tratamiento de encerado adecuado.
En el caso de los primeros, un ejemplo de frutos climatéricos son las peras y manzanas. Las ceras más indicadas son las de carnaúba y las de goma laca. Como ves, en este caso, se puede utilizar tanto cera vegetal como cera de origen animal.
Por otro lado, en el caso de los frutos no climatéricos, como los cítricos, además de las ceras anteriores, también podríamos usar las de polietileno oxidado. El abanico de tipos de ceras que podemos utilizar en este caso es mayor.
¿Cómo aplicar las ceras?
Antes de someter a los frutos al proceso de encerado, estos deben ser lavados y desinfectados. Después habrá que asegurarse de que están completamente secos antes de aplicar la cera, ya que si no pueden aparecer daños en la fruta. De la misma manera, tras el encerado, las frutas deberán pasar por un proceso de secado, puesto que las ceras están compuestas por formulaciones acuosas que se deben evaporar para que se forme la película de cera.
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