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11. Claves para un buen control de enfermedades postcosecha

Se entiende por pérdidas postcosecha aquellos frutos desperdiciados o en mal estado para el consumo que se producen entre la cosecha y la llegada al punto de venta de hortalizas y frutas frescas. Estas pérdidas varían en función del producto del que se trate, de su variedad y de las condiciones de transporte y manejo que se empleen, pero suelen representar entre un 5 y un 25% de las cosechas.

La necesidad de obtener tecnologías alternativas que reduzcan esas pérdidas y que, al mismo tiempo, cumplan los requisitos de seguridad alimentaria, es un reto constante. Las nuevas tecnologías postcosecha inciden en la búsqueda de soluciones que incrementen o mantengan los altos estándares de calidad en los productos, sin aumentar su precio y que cumplan con los criterios de sostenibilidad.

Las razones por la que se originan las pérdidas en postcosecha suelen ser varias y es necesario conocerlas para evitar o disminuir su incidencia. Estas pérdidas se ocasionan en diferentes puntos de la cadena de suministro que va desde el cultivo hasta la comercialización.

Se puede distinguir entre causas primarias y causas secundarias:

Causas primarias

  • Mecánicas: Dentro de este apartado se incluyen los impactos, cortes, caídas, roces, o desgarros.
  • Medioambientales: La exposición a condiciones climatológicas como las heladas, el granizo, el sobrecalentamiento o la deshidratación dan lugar a grandes daños.
  • Fisiológicas: Desde las alteraciones originadas por la respiración y la transpiración de las frutas y las verduras, hasta la aparición de raíces, su envejecimiento antes de ser recogidas o las brotaciones.
  • Químicas y bioquímicas: La aparición de toxinas y las contaminaciones a causa de productos químicos y pesticidas entran en este apartado, así como en cultivos de raíces la oxidación fenólica.
  • Biológicas y microbiológicas: Las plagas y otras enfermedades minan la salud de los cultivos, en especial en algunas épocas del año.
Causas secundarias
  • Planificación inadecuada de la producción en campo: Frutas y hortalizas tienen tiempos distintos de producción que deben respetarse para evitar pérdidas indeseadas. Es necesario establecer unas pautas claras de desarrollo y cosecha selectiva para que mantengan sus propiedades.
  • Planificación inadecuada del proceso de cosecha: Cosechar en las horas más calurosas y exponer los productos al sol mientras son recogidos provoca pérdidas postcosecha por el exceso de calor.
  • Transporte y almacenamiento inadecuados: El uso de recipientes impropios, el exceso de carga durante la recolección de los alimentos, el transporte o una inadecuada manipulación son factores que hacen aumentar las pérdidas postcosecha.
  • Comercialización inapropiada: La exposición de los productos directamente al sol o su embalaje en recipientes inadecuados inciden en que estos se dañen.
Estrategias de control para reducir las pérdidas en postcosecha

Para reducir las pérdidas se aconseja seguir una serie de recomendaciones:

  • Nutrición y suministro de agua adecuados: Aplicar las medidas adecuadas durante la cosecha afecta al rendimiento y la vulnerabilidad de los productos después de ser cosechados
  • Control de plagas y enfermedades: Las pérdidas postcosecha que tienen su origen en la acción de hongos y bacterias son altas
  • Cosecha en el punto de madurez correcta
  • Adecuado protocolo de manipulación durante la cosecha y la postcosecha
  • Comienzo rápido de la cadena de frío: La forma más eficiente de retrasar el deterioro que se produce en la mayoría de los productos agrícolas de este tipo es el enfriamiento inmediato tras la cosecha y su refrigeración.
  • Lavado y tratamiento químico: El agua con el que se lavan frutas y hortalizas debe ser sustituida cada poco tiempo y las soluciones desinfectantes (fungicidas, cloro, ácido peracético, etc.) aplicadas bajo estrictos controles que deben ser monitoreadas constantemente para mantener la fuerza germicida deseable.
  • Buenas condiciones de almacenaje: Guardar los alimentos en condiciones sanitarias óptimas es una medida fitosanitaria básica e imprescindible para reducir el efecto de la contaminación por microorganismos patógenos.
  • Uso de herramientas limpias: Aunque también es extensible a las propias cajas en las que se almacenan frutas y hortalizas, las herramientas de todo tipo con las que se recoge la cosecha y se almacena deben limpiarse antes de su uso.
  • Óptimas condiciones de transporte: El producto debe estar resguardado ante la posibilidad de sufrir golpes, roces, compresión, etc. También deben evitarse las humedades que favorecen la aparición de mohos y el pudrimiento.